
Mujeres que han estado toda su vida dedicadas a los cuidados. La casa, las hijas y los hijos, los maridos, los abuelos y las abuelas. Mujeres que han visto a su hija y nieta crecer de forma distinta, independiente, libre y a la que siempre han animado a que sea así. Mi abuela en sus últimos años siempre nos decía lo contenta que estaba con sus nietas, porque tenían independencia económica, salían, viajaban, conducían y nos animaba a seguir así. Yo he aprendido de ellas a ser fuerte, a afrontar los problemas, a tratar a la gente con respeto y con cariño. Y ellas han aprendido de mí que se puede vivir de otra manera, que las mujeres podemos hacer mucho más de los que nos decían. Nos hemos Reconocido y hemos aprendido juntas, aportándonos entre generaciones lo mejor de nosotras.
Educar en igualdad, romper barreras, es posible también hasta para quiénes han vivido toda su vida bajo la responsabilidad de ser mujer en una sociedad que les decía cómo tenían que serlo.
Reconociéndonos también entre generaciones.
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